18 de enero de 2009


En la profundidad del bosque viven junto a su familia dos hermanos muy traviesos y curiosos, todas las mañanas salen juntos a la escuela, pero un día de regreso a casa
Cristián observa en una montaña una misteriosa cueva.
Al día siguiente los niños intrigados por saber que existe en la cueva deciden buscar el camino que les dirija al misterioso lugar, durante el camino se encuentran con un leñador a quien los niños preguntan como llegar a la cueva y el hombre contesta que la cueva tiene fantasmas y brujos, aun advertidos por el leñador los niños por curiosidad continúan caminado durante dos horas, llenos de cansancio y hambrientos se sientan en una roca a orilla de un rió sin darse cuenta que llegaron al lugar que buscaban.
Poco después se acerca a ellos un anciano misterioso y extraño, los niños completamente asustados tratan de escapar del lugar pero el anciano les dice: no huyan no les haré daño y les extiende un vaso de agua. El niño bebe el agua mientras su hermano comenta lo que el leñador había dicho acerca de la cueva., entonces el anciano con una sonrisa en los labios contesta: ¡Que farsa les han dicho sobre mi hogar! Vengan conmigo les enseñare mi hogar, los niños con miedo acuden con el anciano a la cueva esperando encontrarse con fantasmas, sin embargo encuentran un lugar maravilloso con piedras brillantes, entonces el anciano les cuenta que vive ahí después de la erupción del volcán que destrozo su hogar terminando con su familia. Los niños al escuchar las palabras del anciano, lo abrazaron y prometieron que lo vendrán visitar y a llenarle de alegría con su compañía.
El anciano con mucha felicidad y con lágrimas en su rostro les dijo que son una bendición en su vida